INTRODUCCIÓN
El curso liderazgo y género, me ha permitido recordar y reflexionar mi corta trayectoria por la vida, y a la vez comprender lo que estoy haciendo a hora y porque lo estoy haciendo. Quisiera partir lanzando la frase que siempre me ha orientado: para saber a donde voy, tengo que saber de donde vengo.
El curso liderazgo y género, me ha permitido recordar y reflexionar mi corta trayectoria por la vida, y a la vez comprender lo que estoy haciendo a hora y porque lo estoy haciendo. Quisiera partir lanzando la frase que siempre me ha orientado: para saber a donde voy, tengo que saber de donde vengo.

PRESENTACIÓN
Yo soy la hermana mayor de seis, cinco hermanos y una hermana, cuando era niña vivía con mi mamá y mi papá, ambos del departamento de Ancash, en el Cercado de Lima. Mis padres se dedicaban al comercio y con mucho esfuerzo nos daban los estudios. Mi educación la realicé en un colegio mixto estatal. A los quince años inicie mis estudios de secretariado en un instituto técnico, para graduarme en la carrera tenía que tipear -en la máquina de escribir- más de cien palabra por minuto, cosa que me costaba, porque no tenía en casa una máquina para practicar.
Al inicio de mis diecisiete años tuve la oportunidad de ingresar a una ONG para apoyar como voluntaria –en esa institución habían muchas máquinas de escribir- y eso fue lo que me animó a vincularme me dije “a hora si podré practicar y por fin aprobar mi examen”.
Al inicio apoyaba en las labores de secretaría, pasó el mes, me asignaron la responsabilidad de la logística, dos meses después la conducción de la biblioteca, cinco meses más adelante la caja chica de la institución, paralelamente me involucraba en las labores de campo en el trabajo con niños y niñas víctimas de violencia familiar, en ese escenario me sentía capaz de hacer otro tipo de actividades, iba descubriendo que era lo que mas me gustaba hacer y que era lo que quería ser: ¡Trabajadora Social!.
Siete meses después -en el instituto técnico- se difundía la noticia que se realizaría un concurso de canto en el que iban a participar varias instituciones educativas, a nivel de los distritos de Chorrillos, Barranco y Miraflores de Lima, me sentí muy motivada en participar, para ello, compuse mi tema al que denominé “las jóvenes de hoy” el mismo era un comunicado a la sociedad sobre la importancia de que las jóvenes se preparen, estudien. Conforme escribía me iba dando cuenta que como secretaria tenía un límite; y yo quería avanzar, quería ser profesional, pero no tenía los recursos económicos para prepararme en una academia pre-universitaria …
Llegó el día del concurso, yo representaba al instituto técnico (primero hubo una selección interna en la que salí elegida) al finalizar el mismo dieron los resultados: “En primer lugar: Isabel Riquelme”, que bien me sentí, nunca me imaginé que saldría ganadora, yo concursaba porque me parecía una buena oportunidad para expresar algo que sentía, algo que me gustaba hacer: componer y cantar. Inmediatamente el director del instituto técnico me preguntó: ¿Isabel, ya terminaste la carrera, qué estás haciendo? y me ofreció una plaza para ser profesora de las futuras secretarias, a mí me pareció una oportunidad increíble porque por fin iba a recibir algo de dinero para poder pagar mis estudios pre-universitarios y lo acepté.
Al día siguiente me acerqué a la ONG y les dije que renunciaría porque necesitaba ganar dinero para estudiar y ser profesional y el director me dijo: “¡Isabel, pero como es posible!, ¿nos vas a dejar? …” yo le comenté que no lo hacía porque no me gustaba el trabajo de la institución, sino porque, en ese mismo lugar, me di cuenta que tenía capacidades para hacer otro tipo de labores que me gratificaban más, y que no tenía los recursos para poder seguir estudiando (trabajaba ad-honoren), y que la institución técnica me estaba dando la oportunidad para trabajar ¿y saben lo que sucedió? en ese mismo momento sacó dinero de la caja chica y me pagó, recibí mi primer sueldo, yo estuve muy feliz. Al mes siguiente con el dinero que logré juntar fui a la academia pre – universitaria y me matriculé para iniciar mis estudios preparatorios para ingresar a la universidad; así lo hice. Trabajaba en las mañanas en la ONG, en las tardes estudiaba en la academia y en las noches repasaba en mi casa, pasado el año ingresé a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, para formarme como Trabajadora Social. Como universitaria sentía que el panorama era promisorio, cada vez que llegaba al trabajo aportaba y decía mis puntos de vista, creo que todo eso fue lo que les agradaba a mis compañeros y compañeras y evaluaron que tenía condiciones para aportar a otro nivel y dejé de ser secretaria para formar parte del Área Social que estaba integrado por profesionales de múltiples disciplinas, me sentía como pez en el agua, sabía que eso era lo mío, que eso quería ser, una persona una profesional que aporta al desarrollo de su comunidad, pero que también tenía, tiene aspiraciones y ganas de seguir adelante.
A hora, me desempeño como trabajadora social en ASPEm, tengo diez años ejerciendo la profesión, hace nueve me casé con una maravillosa persona, tengo un hijo de ocho años y una hija de cuatro, gracias al esfuerzo conjunto logramos tener nuestra casa y seguimos avanzando en nuestro proyecto familiar.
Yo soy la hermana mayor de seis, cinco hermanos y una hermana, cuando era niña vivía con mi mamá y mi papá, ambos del departamento de Ancash, en el Cercado de Lima. Mis padres se dedicaban al comercio y con mucho esfuerzo nos daban los estudios. Mi educación la realicé en un colegio mixto estatal. A los quince años inicie mis estudios de secretariado en un instituto técnico, para graduarme en la carrera tenía que tipear -en la máquina de escribir- más de cien palabra por minuto, cosa que me costaba, porque no tenía en casa una máquina para practicar.
Al inicio de mis diecisiete años tuve la oportunidad de ingresar a una ONG para apoyar como voluntaria –en esa institución habían muchas máquinas de escribir- y eso fue lo que me animó a vincularme me dije “a hora si podré practicar y por fin aprobar mi examen”.
Al inicio apoyaba en las labores de secretaría, pasó el mes, me asignaron la responsabilidad de la logística, dos meses después la conducción de la biblioteca, cinco meses más adelante la caja chica de la institución, paralelamente me involucraba en las labores de campo en el trabajo con niños y niñas víctimas de violencia familiar, en ese escenario me sentía capaz de hacer otro tipo de actividades, iba descubriendo que era lo que mas me gustaba hacer y que era lo que quería ser: ¡Trabajadora Social!.
Siete meses después -en el instituto técnico- se difundía la noticia que se realizaría un concurso de canto en el que iban a participar varias instituciones educativas, a nivel de los distritos de Chorrillos, Barranco y Miraflores de Lima, me sentí muy motivada en participar, para ello, compuse mi tema al que denominé “las jóvenes de hoy” el mismo era un comunicado a la sociedad sobre la importancia de que las jóvenes se preparen, estudien. Conforme escribía me iba dando cuenta que como secretaria tenía un límite; y yo quería avanzar, quería ser profesional, pero no tenía los recursos económicos para prepararme en una academia pre-universitaria …
Llegó el día del concurso, yo representaba al instituto técnico (primero hubo una selección interna en la que salí elegida) al finalizar el mismo dieron los resultados: “En primer lugar: Isabel Riquelme”, que bien me sentí, nunca me imaginé que saldría ganadora, yo concursaba porque me parecía una buena oportunidad para expresar algo que sentía, algo que me gustaba hacer: componer y cantar. Inmediatamente el director del instituto técnico me preguntó: ¿Isabel, ya terminaste la carrera, qué estás haciendo? y me ofreció una plaza para ser profesora de las futuras secretarias, a mí me pareció una oportunidad increíble porque por fin iba a recibir algo de dinero para poder pagar mis estudios pre-universitarios y lo acepté.
Al día siguiente me acerqué a la ONG y les dije que renunciaría porque necesitaba ganar dinero para estudiar y ser profesional y el director me dijo: “¡Isabel, pero como es posible!, ¿nos vas a dejar? …” yo le comenté que no lo hacía porque no me gustaba el trabajo de la institución, sino porque, en ese mismo lugar, me di cuenta que tenía capacidades para hacer otro tipo de labores que me gratificaban más, y que no tenía los recursos para poder seguir estudiando (trabajaba ad-honoren), y que la institución técnica me estaba dando la oportunidad para trabajar ¿y saben lo que sucedió? en ese mismo momento sacó dinero de la caja chica y me pagó, recibí mi primer sueldo, yo estuve muy feliz. Al mes siguiente con el dinero que logré juntar fui a la academia pre – universitaria y me matriculé para iniciar mis estudios preparatorios para ingresar a la universidad; así lo hice. Trabajaba en las mañanas en la ONG, en las tardes estudiaba en la academia y en las noches repasaba en mi casa, pasado el año ingresé a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, para formarme como Trabajadora Social. Como universitaria sentía que el panorama era promisorio, cada vez que llegaba al trabajo aportaba y decía mis puntos de vista, creo que todo eso fue lo que les agradaba a mis compañeros y compañeras y evaluaron que tenía condiciones para aportar a otro nivel y dejé de ser secretaria para formar parte del Área Social que estaba integrado por profesionales de múltiples disciplinas, me sentía como pez en el agua, sabía que eso era lo mío, que eso quería ser, una persona una profesional que aporta al desarrollo de su comunidad, pero que también tenía, tiene aspiraciones y ganas de seguir adelante.
A hora, me desempeño como trabajadora social en ASPEm, tengo diez años ejerciendo la profesión, hace nueve me casé con una maravillosa persona, tengo un hijo de ocho años y una hija de cuatro, gracias al esfuerzo conjunto logramos tener nuestra casa y seguimos avanzando en nuestro proyecto familiar.
El trabajo que realizo en ASPEm me permite acompañar a las mujeres desplazadas por la violencia armada en la zona de Huaycán en Lima, desarrollando sus capacidades de emprendimiento personal para que puedan hacer frente a los desafíos que plantea el mercado. Creo que en medio de tanta pobreza y exclusión social las mujeres de este sector van a salir adelante si sus actitudes frente a la vida son más renovadoras, si ven un porvenir, y se esfuerzan por conseguirlo. El proyecto es una oportunidad para lograrlo.
Isabel Riquelme López
Perú

1 comentario:
Isabel
lei tu presentación me parece muy auténtica y motivadora a otras persona a seguir adelante para cumplir con sus aspiraciones. El leerla me ha hecho pensar en las razones por las cuales también trabajo en mi profesión y me llena de alegría y satisfacción el haber elegido por esto...ayudar a mi comunidad
Un fuerte abrazo
Mariú
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